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Prensa

Notas periodísticas

Fuente: - Agencia "Quilla_Inti" - Agencia Arraigo - María Elvira Grillo Cevey - Buenos Aires - Argentina

Luis Reinaldi, poeta, cantautor y compositor nacido en Jujuy y radicado desde 1988 en la Provincia de Tucumán. Inició su tarea de composición de obras desde el año 1.985 realizado sus primeros estudios de canto y letras, en los talleres de la Universidad Nacional de Jujuy. Desde 1989 trasladó su domicilio definitivo a la Provincia de Tucumán, siendo ésta la base de su carrera como intérprete. En 1992, realizó cursos de canto y vocalización con Susana Rinaldi, quien lo invitó a participar junto a ella en su recital de Plaza Independencia, en la capital tucumana. En esa provincia realizó presentaciones en casi todos los festivales, además de recitales en el Centro Cultural Virla, Teatro Alberdi y Teatro San Martín. Allí también recibió el reconocimiento por la organización de certámenes para folcloristas jóvenes. Se destaca en su amplio recorrido por los caminos de la música, su participación integrando la delegación que representó a Argentina en el FESTIVAL INTERNACIONAL DE FOLCLORE DE LOS PUEBLOS DEL MUNDO, llevado a cabo en España, país en el que además sobresalió por la composición e interpretación junto al Grupo "Duendes", de su obra “Cuando mire hacia España”, escrita durante la gira y dedicada a los pueblos del país anfitrión. Además se destacó por su participación en radioteatros en la radioemisora Antena 8 y por composición e interpretación del tema “Estoy con vos”, para la fundación “Por la vida”.

Actualmente, lleva más de quinientas obras compuestas entre los distintos géneros, además de otro tanto en letras las cuales aún no están musicalizadas. Luis Reinaldi, sobesalió no solo en sus composiciones musicales sino también en el mundo de la literatura, donde obtuvo numerosos premios nacionales e internacionales.

Durante los años 2000 al 2005, incursionó con su arte en la Capital Federal de la República Argentina, realizando exitosísimas participaciones junto a Mercedes Sosa (Obelisco), Argentinísima, Federación Argentina de Box, Radio Nacional Buenos Aires, y otras radioemisoras y canales de televisión; habiendo actuado junto a Argentino Luna, Horacio Guaraní, Cuti y Roberto Carabajal, Bruno Arias, Tomás Lipán, Ricardo Vilca, Facundo Toro, Daniel Altamirano, Paola Arias, Viviana Cariaga, Thamara Castro, Rafael Amor y muchísimos otros.

Personalmente, no se reconoce a sí mismo como un excelente intérprete, razón por la cual, sólo grabó dos placas discográficas en la Capital Federal. La primera, titulada "Miéntele a mi corazón", por su composición que lleva ese título y que ya ha sido grabada por muchos intérpretes, tales como Los Puesteros, Atrapasueños, Matías de la Rosa y Leandro Robín (todos ellos de la provincia Tucumán). Y un segundo trabajo titulado "En vivo Buenos Aires" o "Señas de Guerra"; grabado en vivo en el centro Cultural La Señalada, de la Capital Argentina.

Disentimos en este último punto con Luis, ya que no sólo es un muy buen intérprete, dotado de una calidad y singularidad excepcional, sino que además, cada vez que toma la guitarra y comienza a "decir" a su modo sus reflexiones, la atención, el silencio y el respeto de su público, acuden inmediatamente a su encuentro. En todo sentido, es un escritor de los grosos y un artista de primerísimo nivel.


Un cantautor jujeño que se aquerenció en Tucumán

Fuente: por Roberto Espinosa - 21 de septiembre de 2021 - La Gaceta - Tucumán - Argentina

Hay quienes dudan -especialmente él- si el 19 de abril es feriado por la fundación de San Salvador de Jujuy (1593) o por su nacimiento (1960). Con muchos años menos, este hijo de doña “Tacita de Plata”, aquerenciado hace mucho tiempo en Tucumán, ha sembrado sus creaciones en el canto de los jóvenes y son protagonistas de las guitarreadas. “Vi correr mis años entre sauzales y lapachos. Te di mi juventud, tu suelo amé. Me diste mi primera canción de amor. Tu flor fue símbolo y aroma de su piel. Y tu blanca luna, testigo fue de mis desvelos, la peña colorada fue el papel donde pinté mi primer miedo…” Un aire crepuscular de zamba surca el insomnio del río Xibi Xibi y derrama en sus aguas la nostalgia. “Tuve una infancia feliz y plena de aventuras. Mi vida era una aventura que se dibujaba entre pesca, caza, y fútbol. Compartí mucho tiempo y cariño con mi padre, ya en el cielo de los héroes, a quien le dediqué Crepúsculo Jujeño, y mis primos, y hoy, a la distancia, me consta que yo siempre fui el que rompía los ejes del convencionalismo. Mi padre tocaba el bandoneón y armónica, y lo hacía bastante bien. Él me regaló mi primera guitarra y una armónica. La primera guitarra de estudio me la compré yo; don Nicolás Burro Lamadrid fue mi primer profe, un genio, un personaje increíble”, recuerda Luis Reinaldi, cantautor de fecunda trayectoria en el folclore, cuyas creaciones han sido grabadas por numerosos intérpretes.

- ¿En la primaria o la secundaria te topaste con el canto?

- Una mañana, estando en 5° grado de la Escuela Nº 14 “Juan B. Alberdi”, cantábamos una canción patria, allí enseñaba el “Maestro Gallito”, cuyo nombre artístico era “Gallito el D’ Arienzo del norte”. Cuando terminamos se acercó y le dijo a la maestra de música: “¿cuál es?” Mi señorita Juana Ranzoni se acercó, me señaló con el dedo la cabeza y le respondió: “Él…” Como tras el rastro del cometa de ese dedo índice, salió disparada mi búsqueda estelar. Mi primo Eduardo Reinaldi, otro alumnito llamado Carlos Siles y yo, formamos el primer conjunto folclórico que comenzó a actuar en los actos patrios. Nos dirigía el “Maestro Gallito” y nos llamamos: “Las voces de Juan B. Alberdi”. Teníamos en ese entonces 10 años.

- ¿Qué música se escuchaba en la casa? ¿Leías por entonces? ¿Poesía o de todo un poco?

- En casa se escuchaba mucha música: tango, folclore nacional y andino, entre otros géneros. Siempre le prestaba especial atención a los arreglos, las estructuras musicales y a la poesía. Me gustaba leer antologías poéticas, y algunas me resultaron muy influyentes a la hora de escribir, como por ejemplo, Héctor J. Yánover. A partir de allí, anidó mi admiración por el manejo de algunos recursos literarios, en especial, todos aquellos que conforman la metáfora (símil, sinestesia, analogía...). Comencé a escribir “para mis cajones”, y aunque mi temática era variada y divertida, el alejamiento de mi madre aún siendo yo un niño, fue escribiendo el pentagrama de una melodía con más silencios que notas… melancólica y sempiterna.

- ¿Cuándo te pica el bichito de componer? ¿Luego del taller de canto y letrística en Jujuy? ¿El estudio te trae a Tucumán?

- Admiraba las obras de Hugo Chagra, Martín Galán, Tizón, Choque Vilca, Yupanqui, Leguizamón, Castilla, Illapu, Kjarkas. Por el año 1986, comienzo los talleres de canto y letras en la Universidad de Jujuy, y también estudio inglés. Tres años más tarde, vengo a Tucumán para estudiar ingeniería mecánica, que no terminé debido a que tenía que trabajar para mantenerme. La música en el plano profesional surgió a partir de encuentros con artistas tucumanos cuando corría el año 1992. Aquí hice un curso de canto y expresión con Susana Rinaldi, a través de Música Esperanza, y ella me invitó a cantar en la plaza Independencia. Fue un punto de partida muy emotivo.

- ¿Esa experiencia te decidió a dedicarte a componer y a la interpretación? ¿Se puede vivir de la música?

- Llegué a componer seis canciones una noche, desde las 22 hasta las 8 del día siguiente. Más adelante, me encontraría con Daniel Altamirano, Hugo Jiménez Agüero, Mario Bofil, entre otros grandes compositores, y compartiría escenario con ellos. Se puede vivir de la música, y ser profesional conlleva mucho sacrificio. Los compositores, necesitamos tiempo y un halo de soledad para realizar un buen trabajo, casi siempre, y si las recaudaciones por derechos no llegan como debiera ser en tiempo y forma, el compositor que no esté muy vinculado al comercio de obras, necesitará otra actividad para sobrevivir, y a la vez producir sus obras para mantenerse vigente.

- ¿Cómo se produce la parición tus canciones?

- La mejor inspiración en el plano personal, apareció casi siempre a la madrugada, con una temática universal. Trato de llevar siempre una mirada en las cosas que le pasan a los seres menos afortunados en la vida. El amor, es una temática constante y la luna, ha provocado en más de una ocasión un estado de ánimo especial en mí. En estos tristes tiempos de pandemia, he escrito bastante acerca del dolor y el avasallamiento que nos ha traído.

- Muchos jóvenes interpretan tus canciones, ¿qué pensás que les atrae? ¿Admirás a alguien en particular? ¿El folclore actual ha perdido su esencia? ¿Hacia dónde va?

- Estoy contento de que haya canciones mías que se canten desde el año 2000. A los jóvenes les gustan muchas letras mías, las graban, las cantan, y no me pregunto por qué, pero me siento siempre honrado. A veces, creo que de la misma forma que yo las hago y me provocan algo especial y profundo, a ellos, les pasa lo mismo. Una obra si es genuina, trasciende, nos llega, toca… Admiro a muchos artistas de ayer y hoy, creo que el folclore está en constante transformación, y aunque muchas veces no se beneficia, el movimiento le hace bien. Respeto fundamentalmente las raíces puras de nuestro folclore, pero también acepto con alegría, todo esfuerzo de la juventud por aportar su forma de sentirlas.